El alcalde, Francisco Javier León de la Riva, soltó ayer una contestación un tanto peculiar para responder sobre la situación de abandono de los edificios catalogados del cuartel Conde Ansúrez al mostrar su convicción de que «no va a haber más vandalismo porque ya se han llevado todo lo que tenía cierto valor». A esa conclusión llegó después de consultar al responsable municipal del Área de Casco Histórico. Lo que no parece saber el regidor es que el valor reside en los 21 edificios catalogados por el propio Ayuntamiento y que van camino de quedar reducidos a escombros mientras los buscadores de chatarra siguen desmontando sus tejados viga a viga.
Las palabras del político se sustentan sobre la base de un informe elaborado por los técnicos municipales el pasado 23 de junio sobre la situación de unos inmuebles levantados en 1902 y desguazados entre el 2007 y el 2008. Pero entonces aún debían estar todos en pie, incluidos los seis edificios derruidos por los chatarreros en las últimas tres semanas y que, paradójicamente, estaban destinados a uso general público, es decir, que su titular último y futuro usuario es -era- el Consistorio.
Urbanismo, eso sí, envió hace unos días un requerimiento a las seis constructoras propietarias de los terrenos para instarles a que «cumplieran con su obligación de conservar el patrimonio», según reconoce la concejala del ramo, Cristina Vidal, quien insiste en que «la obligación de cuidar esos edificios -o lo poco que queda ya de ellos- recae en las promotoras».
Fuentes de las empresas aludidas -Edificasa 2000, Seif, Diursa, Lualca, Landscape y Augusta- respondieron ayer que su resposabilidad pasa por «cuidar nuestras parcelas al igual que el Ayuntamiento debe hacer lo mismo con las suyas». Las promotoras aluden a la existencia de 13 bloques -incluidos los seis ya demolidos- destinados a uso general público y que, según indican, «están ya inscritas a su nombre en el Registro».
Las constructoras devuelven así la bola al Ayuntamiento para entablar un peloteo estéril mientras los saqueadores siguen haciendo su agosto sobre los tejados de los edificios protegidos sin que unos u otros hagan nada por impedirlo.
Algún valor deben tener las vigas que continúan arrancando los salteadores cuando basta hacer un mínimo seguimiento para comprobar cómo los 15 bloques que sobreviven al expolio son cada día más descapotables. La lluvia y las palomas están haciendo el resto.
Retrasos en las obras
El alcalde reitera que los terrenos de los cuarteles de Farnesio -el de artillería General Monasterio también sufre problemas similares en su edificio principal y único protegido- «son propiedades privadas donde el Ayuntamiento no puede entrar porque no son suyas» y matiza que Urbanismo aún espera una contestación de las promotoras a su reciente solicitud, además de concretar que, según los técnicos, los autores del expolio «no son los indigentes que viven allí sino personas de fuera».
Los habitantes se limitan a sobrevivir y poco o nada ayudan a la conservación de los antiguos pabellones militares al estar detrás de decenas de incendios fortuitos que han causado graves daños a algunos de los bloques protegidos.
Los dueños de los cuarteles lamentan que «estamos cansados de llamar una y mil veces a la Policía Local sin que hagan nada» y concluyen que «no podemos mantener vigilancia privada de forma eterna mientras el plan sigue paralizado por culpa del recurso presentado por la Federación de Vecinos». Los promotores recuerdan que durante dos años hubo guardas de forma permanente custodiando los cuarteles antes de los derribos legales de todos los edificios que estaban sin catalogar, concluidos en septiembre del año pasado. «Las obras debieron empezar entonces e, incluso, tres años antes», justifican los propietarios.
Norte Castilla (España)
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